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viernes, 11 de noviembre de 2016

ROSAS DE SANGRE



Es tarde, hace rato que tenía que haberme ido a casa.Pero aquí sigo pegada a mi mesa buscando un fallo en la dirección de la investigación, una pista, un dato, algo que se me haya pasado por alto.

-Enma piensa-, me digo una y otra vez observando las fotos del escenario del crimen como si fuesen mi caja de recuerdos.
En ellas un hombre tirado en el suelo con un golpe en la cabeza y rodeado de rosas me incita a buscar al culpable.

Estudiando a la víctima descubro que tiene mujer,que se encuentra desaparecida, se la ha tragado la tierra  no contesta al móvil y nadie la a visto en días. A lo que tenemos que sumar una vida acomodada y una interminable lista de amantes.
Todas han desfilado por la comisaría, todas tienen coartada y alaban las virtudes de la víctima.

Sin más sospechosos que una mujer harta a la que un ramo de rosas no es suficiente disculpa y a la que no consigo localizar. No tengo más opciones que buscar una nueva línea de investigación que me acerque a la verdad.

Suena mi móvil y me saca de mis pensamientos, cruzando los dedos respondo:

-Inspectora Enma, mientras contengo la respiración esperando que sea una nueva pista que me muestre el camino.